Interesante artículo sobre el enchufismo en el sector público. Repasa algunos
de los últimos escándalos sucedidos en Extremadura y hace una reflexión sobre la cantidad de situaciones de enchufismo que no se denuncian.
Enlace tomado del diario HOY del día 11 de abril de 2010
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¿Y el Consorcio está inmaculado?
Cómo se puede ser tan torpe como para que el candidato enchufado saque un 10 en el exámen con respuestas copiadas literalmente del temario propuesto, mientras que el otro candidato que superó las pruebas tuviera un aprobado raspado? Es que no aprenden de otras Administraciones Públicas?
Existen modos mucho más sutiles para camuflar al candidato/a enchufado/a; con la táctica de "si tú me das yo te doy" o la ley del silencio, existen plazas otorgadas a personas con relación de parentesco con algún trabajador/a fijo del Consorcio, situado en algún puesto relevante en la organización de esta administración pública (que, hasta ahora, ha estado actuando también de empresa privada camuflada). Claro que eran otros tiempos y los sindicatos no actuaban igual que en el caso del artículo sino que los delegados sindicales en mayoría en el comité de empresas estaban silenciados por los "premios" concedidos por el ex director gerente, AB. Estos premios, manifestados en plazas fijos o indefinidas para miembros familiares, han hecho del Consorcio actual una familia Mal avenida; grupos filiares a exdirectores, grupillos de gente nula, comidillas, ineptos, trabajadores sin horarios de entrada y salida, vagabundeando por las calles de Mérida sin nada que hacer, y aún peor sin nadie que les diga qué tienen que hacer, pasando de todo....
En fin, todo un lastre para la nueva dirección entrante que intenta reflotar un Consorcio que hoy es un submarino en lo más profundo del oceáno. Mires donde mires en el Consorcio, cada trabajador rema hacia rumbos distintos sin importante la situación del Consorcio en general y guiados por el lema de "estando yo caliente...", sin importarles la situación general del Consorcio y sin mover un sólo músculo para mejorar la situación.
Es conocido que el "quid pro quo" de la anterior dirección está siendo óbice para situar al Consorcio en el puesto que se merece. A pesar de todo ello, hay personas (a contar con los dedos de una mano) que intentan hacer lo mejor para que esto siga funcionando, solucionando problemas dejados por la gerencia anterior e intentando cambiar el color de los números rojos dejados en la cuenta corriente.
En resumen, hay que agarrarse a los remos del Consorcio para ir al son de los tambores hacia un mismo rumbo, pero también es necesario soltar lastre.